Amaneciste con el filo asesino de una daga en tu letra. Lectura que hiere. Mujer, te amo, baja las manos - no te pido perder la fe en tus convicciones -; (las amo en ti) no te resistas, no tengo fuerza alguna esta tarde para sujetarte, calma tu agitado encono; solo jálame a tu boca, con el odio dispuesto si lo deseas. Sobre mis decisiones, en defensa propia, no tengo argumentos, solo siéntate aquí, conmigo, no digas nada....
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